Déficit habitacional: El Invico no logra revertir la
crisis en Corrientes
Fuente: Diario Hoy Corrientes
Integrantes de la Asociación de
Trabajadores del Estado (ATE) en el Instituto de Viviendas de Corrientes
(Invico) volvieron a remarcar la falta de planificación en la ciudad de hace
menos diez años. Lo expresaron tras un sorteo de casas realizado y muy
promocionado por el Gobierno provincial. Para los referentes sindicales la postal
es simple: más de 6.500 personas aguardaron por casi 12 horas el sorteo de 180
viviendas. En la Capital provincial hay más de 25.000 inscriptos, de los
cuales para el sorteo del pasado miércoles sólo 6.500 reunían el ingreso que
solicita el Invico.
Asimismo, recordaron que el último
sorteo en Corrientes (Capital) fue en el año 2007, fue en el barrio Pirayuí,
unas 550 casas.
El 20% de los inmuebles estará
destinado a las familias inscriptas hace más de 10 años. Las usurpaciones y
los desalojos son la expresión más extrema de un problema estructural y
compleja, que atraviesa generaciones y que ya no involucra sólo a los pobres,
sino también (y cada vez más) a la clase media. Es el drama de la vivienda: una
problemática que afecta a alrededor de 20 mil capitalinos.
“Pasaron casi 10 años y la política
de vivienda del Invico es cada vez más insuficiente para cubrir la demanda,
por eso hay más de 50 asentamientos sólo en la ciudad capital, porque la gente
y los nuevos grupos familiares no tienen dónde vivir”, explicó a NORTE de
Corrientes el delegado gremial Juan Arnedo.
Basta sólo con mencionar que de esos
45 mil inscriptos, unos 6.000 corresponden a los pedidos de registro del
último año. Según había informado públicamente el interventor del Invico, Bernardo
Rodríguez, para principios del año a más tardar, se realizaría el sorteo de
200 nuevas viviendas. Cifra que resulta poco significativa si se tiene en cuenta
que sólo alcanza para cubrir un 0,8% de la demanda.
Los delegados sindicales remarcaron
que “el Invico debería dejar de hacer veredas de 400 mil pesos, refacciones
de 7 millones en la casa oficial, en clubes, arreglos de iglesias, velódromos,
árboles para el velódromo, pagar viáticos a Chile, pagar consultorías para el
Warnes, arreglos de escuelas que no se ven por ningún lado y poner toda esa
plata para construir viviendas para la gente”.
El dato revelador es que por más que
haya 25 mil personas inscriptas en la Capital, sólo aquellas familias que
tengan a uno de sus miembros con trabajo registrado están en condiciones de
participar del sorteo.

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