Fuente: Diario La Nación
Es media mañana de un martes y Elba Díaz, de 66 años, madre de 13 hijos, también abuela y bisabuela, sale a ver quién golpea las manos. Enseguida se asoma detrás de la cortina de tela Zaida Acuña, una de las nueras que comparte con ella esta casa de tres piezas en la villa 21-24 y Zavaleta de Barracas, el hogar de 21 personas, nueve de ellos niños.
Otra de sus nueras, Mónica Catán, espía desde el techo, levanta la mano y avisa: ¡"Ya voy!" Allí arriba está su casa, la pieza en la que vive con su marido y tres de sus cuatro hijos. Tomás y Mauro, los mellizos de 4 años, los dos más chicos de la familia, bajan con ella. Ninguna señal de miedo al descolgarse, ágiles, por una escalera de palos torcidos y flacos. La madre saluda; los chicos se van directo a descubrir qué bicho es ese que está ahí muerto en medio del patio. "Dejen eso. Es un ratón. Lo debe haber agarrado algún gato anoche y lo dejó así. Ya lo barremos", dice Elba, un poco la madre de todos.
Los niños siguen dándole vueltas a esa mancha de sangre y pelos que quedará ahí, al menos durante las horas compartidas con esa gran familia. A pocos pasos, su primo Nahuel, de 6, está en la suya, sentado en posición de indio en la cama grande, frente al televisor. Zaida, su mamá, cuenta que hace varios días que falta al colegio porque está enfermo, como gran parte del año. "Ahora tiene angina viral, me dijo el médico. Pero además es alérgico, sobre todo a las cucarachas, y sufre de asma. ¿No ves lo agitado que está? Siempre parece que hubiera corrido, pero no, es así, le falta el aire."...
Mónica habla de sus cuatro chicos. "Los míos sufrieron mucho de bebes. Bronquiolitis, ronchas por la humedad, alergia a las cucarachas", enumera. Su cuñada interviene: "Acá las cucarachas son de este tamaño". Sus dedos simulan el largo de un cigarrillo. En uno de los estantes de la cocina, por debajo de unos tarros que parecen contener azúcar, circulan esos bichos. Las personas mayores parecen acostumbradas, nadie frunce la cara ni dice nada. Los chicos tampoco, pero hablan con el cuerpo.
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